domingo, 16 de noviembre de 2014

La clave fundamental de la sabiduria.

De: Robert Garido.
Quise compartir este escrito de un amigo, publicado en su cuenta de facebook, para que asi tenga mas alcanse. Esta tan rico este mensaje, que al final nos dejara un deseo inmenso de VIVIR LA VIDA!!!

Aquí tenemos una clave fundamental de sabiduría. Estamos tan apegados al mundo y no nos damos cuenta de que esos apegos nos conducen a grandes contradicciones que nos procuran grandes infelicidades. Justamente por estar muy distraídos con nuestros apegos nos quedamos en las apariencias y comenzamos a vivir una vida apoyada en la falsedad. Comenzamos a creer que somos alguien por la cantidad de tarjetas de crédito plateadas o doradas que tenemos, o por la marca de ropa que usamos, por el auto que manejamos y por el barrio en el que vivimos, creemos que somos alguien por los apellidos de los amigos que tenemos, o por los lugares que frecuentamos; en síntesis, nos reconocemos como alguien no por lo que somos por dentro, sino por lo que mostramos por fuera. Así nos convertimos en seres muy pobres, llenos de cosas externas pero profundamente vacíos por dentro. Como decía Madre Teresa cuando se encontraba con personas así: “Es un pobre indigente, lo único que tiene es mucha plata”. Pero la apariencia de este mundo es pasajera. Tenemos que caer en la cuenta de que todo pasa y que de algún modo todo es inconsistente. La belleza de nuestros cuerpos pasa; las pasiones y los amores eternos pasan; los ideales de una profesión o de un proyecto grandioso pasan; los amigos pasan; las cosas materiales y los éxitos temporales pasan; y en algún momento la vida nos colocará ante la única verdad de la existencia: o hemos vivido de las apariencias o hemos elegido la autenticidad. Ojalá nos demos cuenta a tiempo de que la verdad no está en las cosas sino en la realidad profunda que sostiene todas las cosas.

domingo, 27 de julio de 2014

Un amor incondicional


El amor no tiene que ver con que si la persona esta viva a tu lado, sino donde guardas el amor dentro de ti y como lo utilizas.  Que importa si ese ser no esta fisicamente si vive dentro de nosotros.

¿Que es peor, la muerte de una persona o la muerte de un amor?  Es curioso como un momento puede cambiarte la vida para siempre, momentos en que sientes que el mundo se paraliza.

No voy a decir que la muerte es algo natural que hay que aceptar, pero la muerte del ser amado nunca es natural, duele, deja un vacio grande, muy grande.

 Pero si algo aprendi es que se sobrevive, que se puede aprender a vivir con el vacio, se puede empezar a vivir de nuevo.

Al final enteder que el amor que llevamos dentro nunca muere, dependera de cuando comenzamos y como vivimos ese amor. Todo en la vida tiene su comienzo y su fin, pero un amor asi, muere con quien lo siente. Asi de grande e inmenso es el amor incondicional.

lunes, 7 de julio de 2014

Entre celar y no celar...

La mayoria de los seres humanos hemos crecido con la idea de que los celos son una manera de expresar "un amor profundo". Muhos apuntan a que esta idea es influenciada por la cinematográfia, la prensa, etc... Todo apuntando a que alguien que te cela, es alguien que te ama mucho.

Esta idea erronea del amor, esta muy alejada de la realidad. Los celos en extremo, son señal de una personalidad enfermiza, insegura y con muy poca autoestima. Usualmente, el personaje dentro de la relación que siente celos, controla a su pareja por medio de los celos con la excusa de el gran amor que siente.

El o la celosa extrema, es una persona que adolece de muchas cosas, sobre todo de su propia valoración, y traslada esas falencias hacia ese ser que "ama con locura"

Son personas que necesitan conocer el minuto a minuto de sus parejas, y si no las hallan se disgustan, y hacen que ese romance de novela se transforme en una prisión para quien es celado.

En la mayoría de los casos, los sentimientos de celos brotan con tanta intensidad que parecen generarnos en el cerebro un agujero, destruyendo nuestro pensamiento racional y desencadenando comportamientos que terminan por alejar a la persona que tanto se desea.

Por tratarse de una emoción compleja, los celos involucran sentimientos dolorosos, como el miedo, el abandono, la pérdida de la pareja, la tristeza, la ira, la traición.

Por eso una relación en la que alguien siente celos extremos, se torna no sólo patalógica para quien los siente, sino también para quien los padece, pues es terrible tener que soportar esas tácticas de los celosos, como la vigilancia y la violencia.



En resumen, una relación así, se torna realmente insoportable, pues una pareja tiene que respetarse, amarse pero también tener confianza recíproca, tener espacios compartidos, y también espacios y amistades individuales, y ésto no tiene que provocar inseguridad o celos en la otra parte.

Tambien existen los celos conocidos como “regulares”, que son pasajeros y no dañan la relación, que son situacionales y que se disipan, sin dejar huella en la relación. Sólo forman parte de un momento de debilidad pasajera.

Por esto, en una pareja que se enriquece el uno con el otro, al primar la confianza, esos celos excesivos, enfermos, la perjudican y la destruyen. A veces la inseguridad que dan los celos es por lo que puedan darnos, por lo que podamos obtener de la relación ya sea amor o algo más, de lo que si estoy segura, es que debemos controlarnos, porque al final nos quedamos sin amigos, sin pareja y encerrados en ese mar de desconfianza e inseguridad.



sábado, 5 de julio de 2014

Mentir y ocultar la verdad.


 La mentira tiene muchos matices, la verdad es única, es un hecho, es inalterable, por esto se sostiene por sí misma, en cambio la mentira es temblorosa, y generalmente necesita de mas mentiras para "sostenerse". La verdad duele una sola vez, la mentira duele para siempre. Para mi la función más importante del cerebro después de mantener el funcionamiento del cuerpo y la vida, es el recuerdo, sin recuerdos no aprenderíamos a leer, a escribir, a sumar, restar etc., por esto quien dice que perdonar es olvidar, está errado, y por esto es que la mentira duele para siempre, pues después de mentir es muy difícil volver a creer. Ocultar la verdad, por noble que sea su intención, es mentir.


Ocultaar la verdad es una forma de mentir. Tecnicamente mentir es no ser sincero, por lo tanto si escondes la verdad estas mintiendo por no ser honesto.

miércoles, 26 de febrero de 2014

Perlas negras de la Polinesia

     Las perlas de Tahití tienen fama mundial por su enorme y embriagadora y por su tamaño, que supera al de las perlas japonesas. Son un símbolo de elegancia, reconocida en el mundo entero.

      Se forman mediante la inserción dentro de la ostra (pinctada margaritifera) de un cuerpo extraño ( un grano de arena, un trozo de coral, un trozo de la concha de las ostras del Mississippi ) que, con el tiempo, las células epiteliales del manto de la ostra van cubriendo de una substancia, conocida como nácar, para aislarlo.

      Los tamaños de las perlas de Tahití normalmente oscilan entre los 8 mm y los 12 mm de diámetro, pero las más excepcionales pueden llegar a medir hasta 20 mm. Entre las perlas negras, se busca la mayor esfericidad posible pero sin menospreciar otras formas en las que se puede presentar: gota, ovalada, barroca, anillada y aplanada. Aunque habitualmente se las conoce como perlas negras, respecto de su color pueden presentar una enorme gama que puede variar desde el negro profundo hasta el color marfil, pasando por el color berenjena, verde, gris, grafito, dorado y azulado.

      A la hora de elegir una perla hay que atender pues a su esfericidad, a la profundidad del brillo y a su color. Todos estos factores son importantes para determinar su precio. No obstante, los cinco criterios principales para evaluar el valor de una perla son: diámetro, color, brillo, uniformidad en la superficie y forma. Las perlas se clasifican de A + a D de acuerdo con los resultados obtenidos con respecto a estos criterios, siendo las de clase A+ las más codiciadas y caras y las de clase D las más económicas. Sin embargo, aunque existe una clasificación y definición formal de la perla negra de Tahití (Resolución N º 98-62 de 11 de junio de 1998), no existe ningún organismo oficial para regular el mercado de perlas y aunque ha habido algunos intentos de crear algún organismo regulador (La Maison de las perles) no ha tenido éxito alguno.

      Respecto de la adquisición de estas joyas, las puedes adquirir de manera segura en cualquiera de las islas de la Polinesia, comentar que es difícil que traten de engañarte así que puedes adquirirlas alli con total tranquilidad. En Bora Bora y en cualquier otra isla que visites tendrás ocasión de adquirirlas. Muchos aconsejan comparlas en en Tahití o Moorea ya que en Bora Bora todo es más caro que en el resto de las islas.

      Estas perlas suelen ser caras. Como ejemplo decirles que una perla negra del tipo C+ cuesta aproximadamente 300 euros. Y en Bora Bora, en una joyería del centro comercial Pahia, en Vaitape, se ha visto collar de perlas que cuestan hasta 24.000 euros. Afortunadamente, hoy día han bajado bastante de precio e incluso se pueden adquirir por internet perlas de clase C por menos de 100 euros.

     Las puedes encontrar sueltas, en broche, collar, colgante, anillo, pendientes, etc… La perla negra de la Polinesia, sin duda alguna un hermoso regalo de la madre naturaleza.

martes, 21 de mayo de 2013

LA MAESTRA DE JUAN



El primer día de clase, la señorita Ángela, maestra del último curso de Infantil, les dijo a todos sus alumnos que a todos quería por igual. Pero eso no era del todo cierto, ya que en la primera fila se encontraba, hundido en su pupitre, Juan García, a quien la profesora Ángela conocía desde el año anterior y había observado que era un niño que no jugaba bien con los otros niños, que sus ropas estaban desaliñadas y que necesitaba constantemente de un buen aseado.

Con el paso del tiempo, la relación entre la profesora y Juan se volvió desagradable, hasta el punto que ésta comenzó a sentir una preocupante antipatía por este alumno.
Un día, la dirección de la escuela le pidió a la señorita Ángela revisar los expedientes anteriores de cada niño de su clase para así comprobar su evolución. Ella puso el expediente de Juan el último, dudando incluso de leerlo. Sin embargo, cuando llegó a su archivo se llevó una gran sorpresa.

La maestra de segundo año escribía: Juan es un niño brillante con una sonrisa espontánea y sincera. Realiza sus desempeños con esmero y tiene buenos modales; es un deleite tenerlo cerca.

Su maestra de tercer año escribió: Juan es un excelente alumno, apreciado y querido por sus compañeros, pero tiene problemas en casa debido a la tensa relación de pareja que mantienen sus padres.

La maestra de cuarto año escribió: los constantes problemas en casa de Juan han provocado la separación de sus padres; su madre se ha refugiado en la bebida, y su padre apenas va a visitarle. Estas circunstancias están provocando un serio deterioro en su desempeño escolar, ya que no asiste a clase con la asiduidad y puntualidad característica, y cuando lo hace, provoca altercados con sus compañeros o se duerme.

En ese momento, la señorita Ángela se dio cuenta del problema, y se sintió culpable y apenada, sentimiento que creció cuando al llegar las fechas navideñas, todos los alumnos le llevaron los regalos envueltos en papeles brillantes y preciosos lazos, menos Juan, quién envolvió torpemente el suyo en papel de periódico. Algunos niños comenzaron a reír cuando ella encontró dentro de esos papeles arrugados, un brazalete de piedras al que le faltaban algunas cuentas, y un frasco de perfume a medio terminar. La señorita intentó minimizar las burlas que estaba sufriendo Juan, alabando la belleza del brazalete, y echándose un poco de perfume en el cuello y las muñecas.
Juan García se quedó ese día después de clase solo para decir: señorita Ángela, hoy oliste como cuando yo era feliz.
Después de que todos los niños se fueran, Ángela estuvo llorando durante una larga hora. Desde ese mismo día, renunció a enseñar solo lectura, escritura y aritmética, y comenzó a introducir la enseñanza de valores, sentimientos y principios a los niños. A medida que pasaba el tiempo, Ángela empezó a tomar un especial cariño a Juan, y cuanto más trabajaba con él desde el afecto y la comprensión, más despertaba a la vida la mente de aquél chavalín desaliñado. Cuanto más lo motivaba, más rápido aprendía, cuanto más lo quería, más comprendía. Y así, de este modo, al final del año, Juan se había convertido en uno de los niños más espabilados de la clase.

Un año después, la señorita Ángela encontró una nota de Juan debajo de la puerta de su clase contándole, que ella era la mejor maestra que había tenido en su vida.
Pasaron 7 años antes de que recibiera otra nota de Juan. Esta vez le contaba que había terminado primaria y que había obtenido una de las calificaciones más altas de su clase, y que todavía ella era la mejor maestra que había tenido.

Pasaron 7 años, y recibió otra carta. Esta vez explicándole que no importando lo difícil que se habían puesto las cosas en ocasiones, y los esfuerzos que habían tenido que realizar para sacar adelante los estudios, había permanecido en la escuela y pronto se matricularía en la Universidad, asegurándole a la señorita Ángela, que ella seguía siendo la mejor maestra que había tenido en su vida.
7 años más tarde recibió una carta más. En esta ocasión le explicaba que después de haber recibido su título universitario, decidió ir un poco más lejos, seguir estudiando y aprendiendo cosas nuevas. En la firma de su carta, llamaba la atención la longitud de su nombre: Dr. Juan García Corrales. En la posdata, aparecían las siguientes palabras: sigues siendo la mejor maestra que he tenido en mi vida...

Gracias señorita Ángela por creer en mí. Muchas gracias por hacerme sentir importante y por enseñarme que yo podía marcar la diferencia. La señorita Ángela con lágrimas en los ojos, le contestó: Juan, estás equivocado. Tú fuiste quien me enseñó que yo podría marcar esa diferencia. No sabía como enseñar hasta que te conocí.

NO PREJUZGUEMOS A NADIE SIN CONOCER LO QUE HAY DETRÁS DE SU COMPORTAMIENTO, APOSTEMOS POR LA EDUCACIÓN EMOCIONAL

ANÓNIMO.

lunes, 2 de mayo de 2011

Confiar o no confiar, he ahí el dilema!


La confianza hacia una persona que estamos conociendo sin duda alguna es algo que se logra obtener con los años, con la actitud que se le observe a esa persona.

La definición más correcta de confianza es, según la psicología social, es una hipótesis que se realiza sobre la conducta del prójimo.

Pero hasta que punto el ser humano puede sentirse confiado de los demás?

Recor
demos que desde pequeños hemos crecido escuchando estas frases: “No reciba ayuda de personas extrañas”. Y también la muy conocida frase: “Si un desconocido o extraño le ofrece orientación y ayuda, rechácela”.

Sería una necedad no aceptar que por muchos años hemos sido formados en una cultura de la desconfianza. Antes que enseñarnos a confiar y tener fe en nuestros semejantes, incluso los más cercanos y ligados a nuestros afectos, hemos sido formados para dudar y sospechar de ellos.

Los puntos de vista sobre la confianza en los demás siempre ha estado dividido: Pensaba el poeta Juvenal: “Confiar en todos es insensato; pero no confiar en nadie es neurótica torpeza”. Para Francois de la Rochefoucauld, es más vergonzoso desconfiar de los amigos que ser engañado por ellos. Sin embargo, para el dramaturgo norteamericano Tennessee Williams, debemos desconfiar unos de otros. Es nuestra única defensa contra la traición.


Confiar en los demás consiste en creer en lo que nos dicen y en lo que las personas desean transmitirnos sobre sí mismos, sus valores, actitudes, forma de ser, creencias, etc. Cuando confiamos en alguien, existe una mejor comunicación entre ambos y un mayor entendimiento, nos sentimos tranquilos a su lado y tenemos la sensación de no estar solos.

Por el contrario, quienes desconfían de las intenciones de quienes les rodean o de su amistad con ellos, son personas inseguras de sí mismas que no creen en sus propias capacidades ni en su posibilidad de ser querido o aceptado por otros.

He ahí la clave, la confianza en si mismo genera confianza en los demás, las personas que no confían en ellos mismos son incapaces de confiar en las personas que tienen a su alrededor, esto generan soledad, tristeza amargura y desilusión.

Es importante saber que la confianza inicia cuando nos sentimos seguros de nuestros valores y capacidades.

En tu interior nace la confianza, pero su crecimiento y evolución esta de la mano con el mantenimiento y las respuestas que podemos obtener de las relaciones que estamos iniciando. Es importante entender que la selección y cuidado de las personas que nos rodean es una responsabilidad que recae sobre nosotros mismos, y sobre todo darnos cuenta a tiempo de las personas que nos dan desconfianza.

Cuando se pierde la confianza el camino para recuperarla se hace difícil. Por lo tanto saber escoger con quienes mantenemos confianza y en quienes confiamos nos permitirá alejarnos de malos momentos y sinsabores. Es primario creer en la buena voluntad de las personas con las cuales iniciamos una relación, teniendo en cuenta que la confianza debe ser dada de forma cautelosa y progresiva.